martes, 27 de septiembre de 2016

Fin del Idiota X

Suspendido el cine, quedamos entonces en que ibamos a pedir unas empanadas y cenar en mi departamento. Trajo un vino, un chocolate, y esa iba a ser la cena de "amigos".

Todo empezó mal. Cuando llegó intentó saludarme con un beso en la boca que esquivé olímpicamente. Hablamos de cosas de la vida, hasta que me preguntó si íbamos a hablar de "nosotros". Vale aclarar que cuando por whatsapp yo le había dicho que creía que lo mejor era ser amigos, él me había respondido que coincidía conmigo, que lo había estado pensando desde el lunes y que no sabía como decírmelo.

Bueno, le dije que no tenía nada para agregar. Que había muy buena onda, que nos llevábamos super bien pero que no para una relación de pareja, que no me enganchaba como debería. Traté de ser lo más cordial que pude. Él me dijo que si bien pensaba lo mismo, sentía otra cosa y que le gustaría que la "peleemos" juntos, que nos demos una oportunidad. PARÁ NOVELA.

Le dije que no, que yo pensaba lo mismo que antes y me preguntó cual era el problema, si él no me gustaba físicamente o qué era. Me reí y le dije que no es algo que se explica, sino algo que te pasa o no te pasa (no quise decirle que chapaba horrible y que el sexo con él era malísimo).  En medio de esta charla se cortó la luz. Me hizo señas para que vaya al sillón con él. Me abrazó y gracias a la luz cortada pude escapar diciéndole que me iba a fijar por la ventana si había luz en algún otro lado.

A los 10 minutos se fue. Fue bastante repentino. Cuando llegó a su casa me mando un audio diciéndome que no había podido comer el chocolate. Le respondí que fue su culpa por irse tan rápido. Me explicó que se fue así porque esperaba otra respuesta mía y la verdad que se había puesto mal. Pobre.

Pablo fue el último idiota de la lista (y esperemos que así se mantenga).

sábado, 10 de septiembre de 2016

Lo que nunca debemos hacer

Esto es lo que NUNCA debemos hacer: escribirle a alguien con quien no funcionó. No es que me había cagado, no es que tenía novia, simplemente con él no me pasaba NADA y de eso no se vuelve.

Una vez terminada la "relación" con el chico de Santa Fé (historia que no aparece en el blog porque no fue un idiota y que tampoco fue una relación, sino un total de cuatro encuentros -dos acá y dos allá-) le escribí a Pablo. Habían pasado casi cuatro meses. Era una mensaje privado de Facebook (porque en whatsapp no lo tenía) en el que le decía que me disculpaba por no haber querido juntarme a hablar con él después del viaje. Me respondió super contento y empezamos a ponernos al día de nuestras vidas, hasta que me preguntó si quería que nos viéramos para hablar más tranquilos. Le dije que sí porque la realidad es que para eso le había escrito.

Era un lunes a la noche. Me pasó  buscar y fuimos a cenar a Lo de Carlitos. La charla durante la cena estuvo bárbara. Hablamos de todo y nos reímos un montón. Peroooo cuando me trajo a mi casa llegó el momento del chape y toooodo se vino abajo. La realidad de su manera de besar era peor de lo que recordaba.

Volvió a escribirme para invitarme al cine. Le contesté con poca onda pero acepté. Después me puse a pensar, ¿para que vamos a empezar todo este circo de nuevo? No voy a estar con este pibe que aunque es super bueno no me gusta, por no estar sola. Así que al día siguiente le dije que creía que lo mejor era ser amigos, pero que podíamos juntarnos igual y hablarlo personalmente.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Un gesto muy de minita

Volví del viaje, había conocido a alguien allá (era de Esperanza, Santa Fé, pero me había re gustado) así que, más que nunca, mis ganas de ver a Pablo eran nulas.

Me junté a comer con mis amigas y una de ellas me cuenta que Pablo había preguntado por mí. Resulta que una amiga de esta amiga, era a su vez amiga de una amiga de él. Me dió la excusa perfecta para cortarle el rostro FOR EVER. No esperó a que yo vuelva para hablar, anduvo averiguando por ahí. Un gesto muy de minita.

A las dos semanas de mi vuelta Pablo finalmente me escribió. Le contesté cortada hasta que me preguntó cuando nos juntabamos a "hablar" de "nosotros". Ahí empezó otro drama: yo diciéndole que no, porque él había faltado a mi confianza averiguando de mí por ahí, y él intentando explicarme que lo había hecho porque estaba desesperado y desconcertado, que lo que le dije lo había dejado muy mal y que quería respuestas.

Para colmo, la piba conocida en común había hablado mal de mí. Zorra mal. Le había dicho que yo era una asquerosa y una pendeja así que no me dé bola. Y ÉL ME LO DIJO. No se dió cuenta del puterío en que se había metido.

A los pocos días lo borré de mis contactos de Facebook y de Whatsapp. Apenás se dió cuenta saltó con el drama de que no había necesidad de borrarlo así de mi vida y bla bla bla. Le dije que estaba todo bien, que si me escribía le iba a contestar, pero que no tenía sentido seguirnos teniendo. Su respuesta fue laaaaaaaaaarga y goma. Pero fin.

jueves, 1 de septiembre de 2016

¿Te puedo llamar?

El viernes Pablo me escribió alrededor de las 20 hs. (solíamos hablar más temprano, calculo que no lo hizo antes porque sintió mi antipatía del día anterior). Le respondí pidiéndole disculpas por haber estado cortada el día anterior y le expliqué que estaba con la cabeza en otro lado: yéndome de vacaciones, con quilombos en el laburo, y temas personales. Le dije que no quería complicarlo porque era un buen pibe.

Y ahí empezó el testamento: -Para Juli, ¿te puedo llamar?. Nada peor que un dejado que no quiere ser dejado. Me preguntaba por qué no quería estar más con él. si era un tema de sexo (lo era), de otra persona (también lo era), pero negué todo. Me dijo que ya tenía pensado presentarme a la familia porque creyó que "lo nuestro" iba bien y que la decisión le caía como un balde de agua fría.

Para que me deje en paz -mala mía- le propuse hablar (personalmente, como él quería) a la vuelta de mis vacaciones. Me preguntó si quería que tampoco me hable durante el viaje. OBVIO que NO.

domingo, 28 de agosto de 2016

Quería chapar siempre

Al día siguiente Martín se levantó, tomó un café y se fue. Quedamos en que íbamos a vernos antes que me vaya de vacaciones. Pero antes de llegar a ese esperado día, tenía que verlo a Pablo, que volvía de Gesell.

Habíamos quedado en ir al cine. Yo no había dormido nada (porque había pasado la noche con Martín). El horario de la película era 23 hs.. El sugirió pasarme a buscar a las 21 hs. así cenábamos. Yo -que ni siquiera quería verlo- logré que me pase a buscar lo más tarde posible, y así evitar la comida. Estaba mal. Me horneé dos empanadas y no pude terminarlas. Tenía el estómago cerrado. Físicamente sentía que no quería verlo.

Me pasó a buscar por el departamento. Me saludó y (uno de sus tantos defectos) era que quería chapar SIEMPRE. No podía, como el normal de la gente, saludar con un pico nada más, o con un simple chupón. NO. Él te abría la boca y quería husmear (mal) en la tuya. Así como me subí al auto me quise bajar. Encima me había traído un mate de Villa Gesell. No podía dejarlo ese mismo día.

Con el estómago cerrado como lo tenía, no quería pochoclos ni nada. Vimos la peli sin darnos un beso ni un abrazo. Creo que notó mi alergia hacia él. Me dejó en mi casa y se fue.

Tenía que blanquear que no lo quería ver más. Lo hice al otro día, via whatsapp (y aclaro que no estoy orgullosa de eso).

jueves, 25 de agosto de 2016

"Es complicado"

Llegó Martín a casa. Cuando bajé a abrirle, me enteré que se había comprado un auto. Vino muy canchero (como es él): mochilita al hombro, beso en el cachete, y arriba.

Me dijo que se había olvidado el Chandon (¿Será que nunca lo tuvo?). Yo tenía medio vino tinto, así que se lo ofrecí. Hablamos, hablamos y hablamos. Primero de nuestras vidas, nos pusimos al día sobre estudio, laburo y demás, y luego llegó el interesante momento de hablar de nuestras vidas amorosas.

Lo ultimo que sabía de él era que estaba de novio. Le pregunté sobre eso y me dijo que “era complicado”. También volvió a hablarme de cuanto había sufrido aquella primera vez que salimos dos veces nada más (año 2012, eramos unos pebetes) y que luego lo descarté.

Yo dije la verdad, que me estaba viendo con alguien pero que no estaba enganchada. Él me pidió que por lo menos por esa noche no le pregunte nada de su situación amorosa, que era complicado, y hasta me prometió contármelo bien la próxima vez que nos veamos.

La realidad es que Martín me gustaba mucho. Nos llevábamos bien y teníamos muuuchas cosas en común, nunca me aburría. Se lo dije. Le dije también que era una lastima que siempre estemos en distintos momentos. Que quizás hubiésemos sido una buena pareja.

Charla va, charla viene, se acerca y me chapa. Seguimos hablando. Me preguntó si lo invitaba a quedarse a dormir y le dije que sí. Cuando empezó a amanecer le dije de ir a acostarnos.

Es importante destacar que Martín y yo nunca habíamos tenido intimidad. Esta iba a ser LA noche. Peeeero su amiguito le jugó una mala pasada, y pese a que le pusimos tooooda la onda, no quiso funcionar.


Él es muy artista. Se quería matar, y es lógico. Decía “esperé cuatro años para esto, no me puedo estar pasando. Me tenés que odiar, no me hables más”.

¿Algo peor que tener que consolar a un muchacho en esa situación?

miércoles, 24 de agosto de 2016

Mensaje del Idiota n° 1

Estaba transitando en paz esos días sin Pablo, cuando recibí un mensaje privado de Facebook del Idita n°1: Martín. Decía “Hola”. Solamente eso. Hablamos pavadas hasta que me dijo que veía el partido (de boca) en su casa, porque yo no lo había invitado. Le respondí que lo hubiese invitado pero que no tenía nada para tomar y me dijo que el traía. Yo estaba en la casa de unas amigas, así que llegaba tarde, quedamos en que le avisaba a mi regreso.

A continuación transcribo todo lo que hablamos hasta que se decidió a venir para que vean lo vueltero que es:

Yo: En casa
Martín: No sé dónde es
Yo: Ya lo sé. Vas a estar así de copado o capaz cambias la onda?
Martín: Jaja, tengo un chandon. Te gusta?
Yo: Que nivel. Me hubieras avisado y compraba sushi
Martín: Entonces?
Julieta: Si vas a tardar media hora más no. Sino te paso la dire
Martín: Que hago? Tardas banda en responder
Yo: Vos tardas bandaaaaa
Martín: Yo estoy aquí
Yo: Ahí contestaste al toque. Chanta. Dirección xxx 435, Dto X. Ya me duermo sino
Martín: Voy? No quiero llegar y que estés durmiendo
Yo: Como quieras vueltero
Martín: Sino lo dejamos para mañana. Como gustes
Yo: A la noche también? No me vas a decir "chau. No me hables?"
Martín: O a la mañana. Depende a que hora te levantes
Yo: Te parece??? No me copa mucho pero como quieras
Martín: Entonces decime vos. Viernes a la noche?
Yo: Me re parece
Martín: Mañana a la noche podría ser también pasa que viernes laburo a la mañana. Dale viernes noche entonces. Así tener más tiempo de ordenar
Yo: Xq ahora contestas al toque??????? Nunca te voy a entender no?
Martín: No sé, tengo abierta la conversación. Se ve que al cerrar no llega o no sé. Vos tardabas banda en hablarme. Estoy siendo súper simple
Yo: Era al revés, visto de este lado
Martín: Bueno quizás hoy no era el día.
Yo: Solo que contestabas cada media hora. Eso puedo ser
Martín: No lo sé, creí que vos tardabas
Yo: Acomodé al pedo. Que dure hasta el viernes!
Martín: Jajajaja. Daleee, tanto acomodaste. Sino voy ahora
Julieta: Dale. Ya estamos despiertos. O seguimos mejor dicho
Martín: Mañana a qué hora entras?
Yo: 14
Martín: Bueno querés que vaya ahora?
Yo: Y éstas siendo súper simple???? Cuando prefieras. Viernes u hoy. Es igual
Martín: No es igual
Yo: Es q ya te dije q vengas. Y te haces rogar no sé
Martín: Bueno activo y salgo

Y vino...